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La bota de vino

Uso y conservación

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Preparación para el uso de las botas clásica y suprema

1. Quitar el papel que obtura el cierre.
2. Calentar la bota, al sol o cerca de un radiador de calefacción.
3. Frotar enérgicamente la costura.
4. Hinchar la bota soplando suavemente por el brocal, no debe forzarse. En caso de que ofrezca alguna dificultad, caliéntela de nuevo.
5. Llenarla con un vaso de agua para humedecer la costura. No se preocupe si al principio deja pasar alguna gota de agua. Esto ocurre hasta que la costura toma tensión y se cierra totalmente.
6. Introducir el vino y mantenerla tumbada durante 5 ó 6 días haciendo que el vino pase por todo el interior.

7. Tirar este primer vino y la bota ya está dispuesta para su utilización.

Los primeros días es conveniente cambiar el vino con frecuencia. Procurar que las paredes de la bota no se peguen durante estos primeros días.


¡Recuerde!: si atiende estos consejos tendrá una bota perfecta durante mucho tiempo.

Conservación de la bota
Cuando se prevea que la bota no va a ser utilizada durante algún tiempo, conviene desincharla y obturar el brocal con un trapito o papel para evitar que la pez manche la rosca del brocal. Es preferible guardarla echada para evitar que la pez se escurra.

Cuando vaya a ser nuevamente utilizada, proceda a hincharla con el mismo cuidado que la primera vez.

MUY IMPORTANTE: no engrase la bota

¿QUÉ ES UN "REPELÓN"? ¿CÓMO EVITARLO?

La bota de vino siempre que contenga pez en el interior, requiere unos cuidados mínimos para su perfecta utilización.

De estos cuidados depende fundamentalmente la duración y el buen aprovechamiento de la bota.

La avería más frecuente consiste en el "repelón". ¿Qué es un "repelón"? Simplemente consiste en que, al unirse las dos caras interiores de la bota por, sea cual sea el motivo, y al intentar despegarlas de forma inadecuada, se produce un arrancamiento de la pez en una de las caras de la bota, o en las dos, dejando a la misma sin impermeabilizante y, naturalmente, permitiendo la salida del vino.

¿Cómo se evita? Si por cualquier circunstancia se produce el hecho de que las caras interiores de la bota se peguen, es fundamental despegarlas con sumo cuidado, bien calentando la bota hasta que la pez se ablande lo suficiente para que, soplando despacio por el brocal, la bota se hinche sin ofrecer resistencia. En caso de dificultad para despegarla pueden introducir por la parte ancha del brocal agua caliente, la cual producirá el mismo efecto.

Estamos seguros de que si siguen fielmente estas instrucciones disfrutarán largo tiempo con nuestras botas.